lunes, 9 de julio de 2012

Nunca un domingo


Cuando la conoció le dijo: yo soy un tipo jodido, así te voy a amar, jodidamente.
La primera vez que la tuvo dormida, le dijo al oído sin despertarla: ahora que tengo la llave de tu piel, cierro y me la trago, y quien la quiera que me arranque el estomago.
Después ocurrió la primera espina, entonces él le pateo la puerta hasta que se hizo de día.
Lo único que gritaba, lo que toda la noche aulló fue: ¡Si vas a dejarme, ni se te ocurra en domingo!  ¡Nunca un domingo!
Un enamorado es un paralítico que consigue una pata de palo y se cree que va a cruzar la cordillera de los Andes.
Una noche ella decidió que no tendría más noches, justo un domingo de invierno, demoledor, rebalsado de la peor de las tristezas.
La dominguera, la única que nunca se aprende a vaciar.
Esta vez, el no partió ningún vidrio, simplemente se los masticó, usó los dedos de pincel y escribió con sangre rabiosa en la única ventana de la casa que daba a la luna: un desamorado es un ciego, un ciego que después de cien años recupera la vista, justo en la mitad de la noche y entonces grita ¡Y esta mierda es lo que hay para ver!
Al rato se hizo lunes y dos lunes después, la había olvidado.

De la película Graciadio'

Nunca un domingo.

miércoles, 6 de junio de 2012

Ray, mi guía


"Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos."


Empecé a leer asiduamente más de grande, pasados los veintipico. En mi adolescencia solo leía lo que me exigian en el colegio y algún que otro libro que llegaba a mi manos de casualidad.
Lo que me hizo adoptar el hábito de la lectura fue leer "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury. Fue un antes y después.  


Gracias Ray, buen viaje, como el que me hiciste disfrutar leyéndote.

lunes, 28 de mayo de 2012

Dibujos en la pared

Desde hace un tiempo una nueva (y buena) costumbre se instaló en el barrio.
Pintaron las pintadas!








  






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viernes, 18 de mayo de 2012

jueves, 10 de mayo de 2012

Pensamientos mañaneros varios en un bondi hacia la loma del orto.

"Ser o no ser" buen slogan para un yogur.
Un gran indicador de la mediocridad argentina, es la desesperación de los pasajeros por obtener un asiento.
La mujeres usan más el paraguas que los hombres.
Los afiches de recitales tendrían que ser sacados de la vía pública ni bien se concretan. Me evitarían querer matarme cuando los veo dos días tarde.
Es muy peligroso y desagradable cortarse las uñas en el colectivo.
Idea millonaria (?): una aplicación para el celular, que sirva para apagar los celulares con música parlante (?) en 15 metros a la redonda.
Lo "nuevo" de Coldplay es insoportablemente deprimente una vez más.




jueves, 3 de mayo de 2012

Sexongs

A veces me pinta hacerme el Jonh Cusack en Alta Fidelidad.
Mi top 5 de canciones para garchar.

1) Shine on your crazy diamond (Pink Floyd): Muy buena intro para el jugueteo. Mucho sentimiento. 

2) Because the night (Patti Smith):Para un cortito en la cocina, recién llegado de jarana a la mañana medio copeteado.

3) Lets get it on (Marvin Gaye): Ideal para un casual en el baño en medio de una fiesta.

4) Locomotive Breath (Jethro Tull):Salvaje, palo y a la bolsa. Arañazos y mordeduras.

5) While my guitar gently weeps (George Harrison): Siestero de domingo.


Bonus track (?): Raiders on the storm (The Doors)
B Side (?): Rolling in the deep (Jonh Legend)

miércoles, 18 de abril de 2012

Te leo al revés

Siempre me pasa cuando voy en un transporte público.
Inclusive cuando estoy leyendo algo, siento la incontenible curiosidad de espiar qué es lo que lee el que viaja al lado mío.
A veces de reojo, si es que esta sentado a mi lado. Casi sin girar la cabeza, soy capaz hasta de leer una página entera del libro de mi "vecino". Muchas veces no llego a 5 o 6 lineas si me decepciona. Generalmente si el autor o el título no me gusta, abandono el fisgoneo.
Los que vienen leyendo el diario son un caso aparte. Gente rara. Sospecho que tienen problemas para compartir las cosas. Apenas te ven interesado en alguna noticia, van cerrando el ángulo para dificultarte la lectura. Primero, cuando ven que seguís leyendo pasan de página rápidamente para que no termines de leer, finalmente lo doblan y lo guardan.
En el subte por ejemplo, logré aprender a leer al revés. Cuando voy parado, desde arriba, voy lentamente ojeando el diario del que va sentado. En estas situaciones, creo que pasa más desapercibido. Puede que el que vaya sentado leyendo solo piense que me quedé colgado pensando mirando algún punto perdido, pero no, estoy leyendo lo que tenés entremanos.
Igual a veces encontrás gente copada. Una vez me pasé todo el viaje en el 65 charlando con una chica sobre los libros de Chandler. Todo empezó porque vi que estaba leyendo "El largo adiós" y me atreví a decirle que estaba leyendo uno de los mejores libros que había leído en mi vida. Resultó que era fanática de la novela negra. Siempre la busco cuando tomo el 65, quiero agradecerle la recomendación que me hizo de el último de Chase.